mejorlavidasimple

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martes, 4 de abril de 2017

intentos

era la bendición de la pausa,
el cuerpo que a gritos en el acantilado no podía explicarte nada,
el viento cargado de piedras finas que azotaban.
debajo
las olas columpiando sirenas sobre una barca atestada,
las olas querían comer
y tú eras carne sufrida pero carne blanda.
después

el mar se para
y te mece tranquilo por el suelo de casa.


qué casa
qué mar
qué cuerpo
hoy has reventado tus principios en una sola mañana.
fue fácil y negro,
a las niñas inocentes también les crecen las garras,
los colmillos de metal,
las espinas gruesas bajo la crema hidratante y el gel de ducha en botella blanca.


tal vez
exista un nocivo destino
una especie de suerte invertida que nace en las zonas grises
en los puntos ciegos de la calzada,

existe
como existen las injusticias y las desgracias
a las que luego la historia quiere limpiar con lejía las pisadas.


aún piensas
en tus sueños vírgenes.
te importan
las estrellas maltratadas que van hacia el suicidio sin cambiar de galaxia,
las bocas cementadas sin carmín ni palabras
con una mano que siempre las tapa.
te importa
porque conoces
la falta de valor de quien no puede salir de la jaula,
las debilidades, la frustración que bloquea una vida entera,
la flor enmohecida en el agua podrida que antes fue color y olor en tierra amiga.


hay débiles esfuerzos que cuestan a sus dueños grandes hazañas,
los años pasan
los dueños mueren
y no han logrado el viaje anhelado a la cumbre nevada del Himalaya,
no han cruzado el Egeo,
no han besado los párpados que amaban.
es así,
no debería serlo
pero lo será, y el mundo se aguantará las ganas.


tú tampoco
vas a cambiar nada,
los árboles no crecen sin estirar las ramas,
los pájaros no vuelan sin alas.
quizás
algo cambió pero tú no estabas
no estabas conectada.
es la enfermedad del siglo,
las modas circulan por la red como polen buscando un pulmón con asma,
y todas las excusas
acaban por explotar en la cara.


es tu hora de comer
es tu hora de acariciar la orquídea mustia que parece cada día más cansada,
ella tampoco se entera.
ha llegado la primavera
y no se da cuenta.


hoy has reventado tus principios en una sola mañana,
pides perdón y pides la bendición
de hacer una pausa.
lo intentaste
y lo intentas cada vez con menos fuerza.
no crees que el mar que golpea
haga de ti un águila tranquila que espere su momento con paciencia,
una rapaz segura y solitaria de mirada afilada
que no busca tocar la cima

sólo
habitar la montaña.

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