mejorlavidasimple

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viernes, 10 de febrero de 2017

afilador

porque
no lo haces,
ella no soporta el roce,
la mano a contrapelo por alguno de sus miembros,
el tacto masculino del vampiro que da vueltas a la celda,
el alba negra
donde un espíritu de entrañas rojas y extrañas intenciones
de capa agitada y manchada
la contempla.


porque
a veces ella
se recuesta.


hoy será un sólo dedo en uno de sus dientes,
mañana un espacio cerrado compartido y un extraño
los que muestren
el camino hacia el descuido
hacia la represión
hacia el ridículo
hacia el orgasmo frío.
el presente se pudre en cuando deja de serlo,
pero ella recoge y guarda
las cenizas de los tiempos muertos
porque cree
en la resurrección de los momentos,

en la reconstrucción de los cielos,
en que los sueños quemados salgan ilesos.

cree
en la restitución de los ocasos
en la reposición del pecho tibio y del calostro temprano.


a veces
ella se encierra,
entra en el ascensor averiado del piso bajo,
al oxígeno viciado sin pastos,
con el botón de alarma y sin valor para pulsarlo.
nunca imaginó
que el silencio real fuese tan largo y amargo
tan pérfido y áspero para el ser humano.
no pensó
en las graves consecuencias para el cuerpo
para el corazón de cuerda
para el aliento
para los intestinos frágiles del tiempo.


a veces ella
se congela
en el mejor momento de las horas lectivas,
cuando el dinero llena de tensión las oficinas
los comercios, las salas de espera
las desconfiadas mirillas,
cuando cargan y descargan en el portal de enfrente
fallidas vidas.

a veces
cuenta piezas de fruta dura,
las reza
las contempla en la fuente azul portuguesa
y repasa
una lista de absurdos inclinada en la mesa.
mira la agenda
la semana vacía y los días restantes, casi sobrantes.
mira al hámster en la rueda.


porque
ya no lo haces,
ella descose el ajuar, desata las cuerdas,
hace trapos del polvo de una luz flaca y esas sombras del hoy

debilitadas.
a veces,
se cubre entera de nostalgia
a veces,
de magia blanca
otras se destapa

y sale al balcón para sentir el hueco donde estaban sus alas.
a veces
grita condensando la nata pero en calma,
porque ella
como un lápiz que afilas
también
se gasta.



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