mejorlavidasimple

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miércoles, 2 de noviembre de 2016

el juego

ella tenía y tiene
una manera extraña de jugarse la vida,
podía y puede
acumular recados pecados
temas pendientes
decisiones urgentes
órganos dañados
decenas de aparatos usados sin batería.


ella sabe sabía
que era importante sacárselos de encima,
salir ilesa de la limpieza diaria de lo absurdo y necesario
de las cosas vitales del día,
pero
ella acumula
porquerías fantasías,
todas esas frases ínfimas íntimas ajenas o hechas por ella misma
todos esos tics de manicomio, de carpintería
todas esas botellas
medio vacías,
botellas que no recuerda haber bebido
ni comprado
ni haber puesto su envase en la cocina
en el lavabo.
ella nunca creyó
que llegada esta edad, el mundo tal y como está
le aburriría,
y algunas noches,
le abrumaría.

ella
hoy ojea libros, titulares, cenizas de papeles que quemó
mientras otros dormían,
rastrea las caras de la gente en el cristal turbio de una oficina
de una redacción de una lavandería.
ahora
pasa rápido las páginas de las revistas, del suplemento de viajes
las recetas escritas que aun sencillas
nunca cocina.
come crudo
come a deshoras
come clavada al horizonte
y añora.


ella conoce
el precipicio y el llano,
el acantilado donde caen las gaviotas negras del estómago urbano,
ella
mira las fotos, los artículos, los nombres propios

a ellos
qué les puede importar que al mar se vayan unos pocos.
quizás les vale la gloria el teatro
el personaje creado para andar por la vida y sus charcos.
que no falten besos
doblados abrazos impostados
que no falten tristes rutinas ni alguna

alegría fingida.
ella

huele la vanidad, la suya y la vecina
sin embargo,
hay que resistir con las alas cosidas
porque si puedes

o si la fortuna quiere
vas a sacar la cabeza hundida que dabas
por perdida.

ella tiene y tendrá
una manera extraña de jugarse la vida,
la de esperar que regrese un amor intacto
del destrozo, del ocaso,
que vuelva
la dulzura del olor caliente
el pan y el vino debajo del brazo
los ojos de cuarzo
la mano sedienta y hambrienta que busca su regazo.
ella tiene

esa extraña manera
de seguir bordando la tibia insensatez
de unas cortinas cortas que acabará tirando.
ella sabe sabrá
que estás en algún lugar
al que ella
no llega y no llegará
a pesar de los años.




 

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