mejorlavidasimple

mejorlavidasimple

domingo, 27 de noviembre de 2016

el mar y los lobos

me da igual que estés como un lobo a mi espalda
que llames a otros lobos
que vengáis a buscarme
y habléis entre vosotros,
que habléis y juzguéis
como soléis hacer
con esa ironía de máquina
y esa seguridad pringada de amenazas,
con esa superioridad que dan los oídos las bocas
que os aclaman,
y ese olor a fiera liberada.


me da igual veros cerca,
la saliva
cayendo en hilos por los bordes negros del hocico,
mostrando los colmillos amarillos
las puntas de los dientes que marcarán mi piel de puntos rojos y continuos.
me da igual que vengáis a rasgar
lo que hago
lo que puedo sola romper con mis manos
lo que trituro
lo que planto en el jardín donde mueren los pájaros que caen por el tejado.


ya sabes lo que pienso de ti
de ellos
del mundo que custodian
como sapos en barro desde el borde de sus charcos,
como cabezas locas de ganado en un cuerpo extraño,
como vampiros de clínica estética.
lo que pienso
de sus años de experiencia
en la búsqueda falsa de un nombre y una letra,
de la fama del bar
del talco perfumado
del cine y el tabaco
de una buena silla en un cubículo de prestigio pero cerrado
de un tocado que favorezca sus rasgos,
de un destino que dicen, han logrado luchando.


me da igual
que rondéis como sanguijuelas las paredes del barrio
la piel pobre
las mejillas rosas
las boinas
los sueños que tienden en el balcón los quijotes con pinzas rotas,
porque no lograréis
una gota de sangre que cuaje en vuestros planes
que os sirva de escudo de lanza
que os otorgue paz valor confianza.
no caben
ratas en estas cloacas
que quieran enseñar a un corazón de niño algo que no sea
vivir con pasión, incluso,
la propia náusea.


me da igual que vengáis a buscarme
y habléis entre vosotros,
soy un topo
sé vivir bajo tierra
sé imaginar la luz, aunque no la tenga.
y me sobras
tú y ellos, tú y las palabras
los libros gruesos, las mil páginas,
las grandes lecciones de la historia
las armas
las sabidurías poderosas y abstractas.

yo sólo llego a lo concreto
a las cosas de todas las casas
a dejar la miel para quien la trabaja
a lo poco que tengo después de la batalla.


por eso
me da igual
que mires a otro lado,
que miréis todos juntos y abrazados al otro costado,
que creéis manada
enjambres de siervos
grupos de almas postradas,
yo no voy hacer lo que mandan.
yo pertenezco a la sal
a esa profundidad donde se aprende
que de principio a fin,
nadie,
y menos, tú y ellos,
sabe

en este mar
cómo se nada.





 

sábado, 19 de noviembre de 2016

Aliento

superaremos
la violencia contra una,
porque es violencia
contra todas
 
Me estás abriendo la carne y ya ves que no sale nada,
que estoy seca,
seca como la humedad que empapa las paredes
y levanta la pintura
y deja apestando la habitación que ocupas.
voy a salir por esta puerta
pero antes, encontraré una vereda
sea como sea
para ser agua fresca.
éstas son las cosas
que nunca quise escribir,
pero también tú, eres la vida que nunca quise vivir.
me estás pinchando el corazón
pero el globo estalló
hace décadas,
y el plástico arrugado
no es un material que sienta tu aguijón ni tu mano.
 
Me has echado cemento sobre los ojos
y aunque ya no muevo las pestañas
sé que están debajo intentando romper la cáscara.
por el momento
estoy ciega,
soy una construcción sin puertas ni ventanas abiertas,
un cuerpo sin entradas,
pero cuando no estés
las voy a abrir a patadas.
me he quedado a medio hacer
a medio cocinar
estoy cruda por dentro,
y tú sabes tan bien como yo, que apenas
queda tiempo,
porque el horno está apagado,
también
por el temblor en mis brazos,
por la mirada aguada que deja una mancha de barro.
soy un plato en la mesa mal decorado
con ganas de salir del mantel
de romperse en pedazos.
y te lo debo,
éstas son las deudas que el futuro y la espera
te dejarán cerca.

He pensado pedirte la luz, la sangre que has hurtado,
que me devuelvas
si puedes al contado
las ganas de existir, de ser MUJER
que me has quitado.
pero estoy llena de dudas,
de pequeños gorriones que no quieren saltar del árbol a la bruma,
de tímidos gusanos que no quieren salir
para no morir aplastados sin ayuda.


Y no sé qué haré con este amor mugriento,
con el vómito que llevo
podrido y presto
en algún lugar del pecho.
en la ducha, navego a la deriva
con ese miedo primitivo de no encontrar el sentido a estar viva,
porque tengo una hija,
porque ella siente mi pena escondida.


Tengo mala conciencia por no ser feliz,
por no poner fin

a esta historia de lobos, de avispas, de cacerías.
pero
he afinado las cuerdas de la lira,
limpiado las costras,
aceptado la suma gravedad de las heridas.
y he empezado a firmar

con mi huella extendida cada tramo del día.
voy a traer a esta sala sombría

aliento,
voy a colgar una bombilla fina

lúcida y
mía.




 

martes, 8 de noviembre de 2016

así de breve

quieres cortar
la dulce soga,
frenar
la pegajosa facilidad de una imagen borrosa
la hoz tentacular de su boca,
aunque estén los dientes del tiburón blanco
en la sala de estar
acechando.


lo intentas,
quieres mudarte de barrio
de trabajo
de plaza de garaje
de espectáculo
de hombre y de escenario
de pájaro y de gato
de extrañas agonías
de mierdas y de asaltos,
pero van pasando los años
así de simples,
así de fatuos vienen los días,
así de sencilla y barata
la vida.


es duro dormir y que nadie te roce,
sólo algo rancio
el aire contaminado
un espacio en blanco
un humo cargado
el polvo con sus ácaros
los huesos del abrazo
la momia del encanto fracasado.
más allá en la cama
hay una estatua
pero ya no sabes
qué manos la trabajan.


líneas rojas
cuerdas flojas.
en nueve años
con todas sus blandidas horas,
no encontraste un corazón distinto que ocupase un momento su sitio.
así de sucio es el amor
así de dictador
así de verdugo con sus hijos.


es invierno
fue
seguirá siendo
y duele la nieve,
los miembros congelados con heridas leves
esos dedos tuyos que no pueden,
el despertador la alarma en tu cabeza.
tiemblan los gorriones grises
que golpean con sus palos la mesa.
y tú,
tú dibujas tranquila bajo el ruido de las glorias
una flor sin aroma
un rostro masculino que no toma forma.
de dónde vienes
de qué noche,
pudo ser
ese largo silencio en el vagón de un tren
o la lluvia cayendo dentro del coche.


dejas de hilar,
con la tijera quieres cortar la cadena.
te vas a la calle
con tu amuleto negro en el cuello
con dos galaxias ondulándote los pequeños senos
con un olor cualquiera
sin sujetarte el pelo,
el tacto de aquel hombre no te echará de menos.
así de breve

es el mundo,
pero eres un animal común nocturno
y por eso,
capaz de atravesar sin velas el infierno

sin luz el universo,
y sin calor
el mismísimo invierno.



miércoles, 2 de noviembre de 2016

el juego

ella tenía y tiene
una manera extraña de jugarse la vida,
podía y puede
acumular recados pecados
temas pendientes
decisiones urgentes
órganos dañados
decenas de aparatos usados sin batería.


ella sabe sabía
que era importante sacárselos de encima,
salir ilesa de la limpieza diaria de lo absurdo y necesario
de las cosas vitales del día,
pero
ella acumula
porquerías fantasías,
todas esas frases ínfimas íntimas ajenas o hechas por ella misma
todos esos tics de manicomio, de carpintería
todas esas botellas
medio vacías,
botellas que no recuerda haber bebido
ni comprado
ni haber puesto su envase en la cocina
en el lavabo.
ella nunca creyó
que llegada esta edad, el mundo tal y como está
le aburriría,
y algunas noches,
le abrumaría.

ella
hoy ojea libros, titulares, cenizas de papeles que quemó
mientras otros dormían,
rastrea las caras de la gente en el cristal turbio de una oficina
de una redacción de una lavandería.
ahora
pasa rápido las páginas de las revistas, del suplemento de viajes
las recetas escritas que aun sencillas
nunca cocina.
come crudo
come a deshoras
come clavada al horizonte
y añora.


ella conoce
el precipicio y el llano,
el acantilado donde caen las gaviotas negras del estómago urbano,
ella
mira las fotos, los artículos, los nombres propios

a ellos
qué les puede importar que al mar se vayan unos pocos.
quizás les vale la gloria el teatro
el personaje creado para andar por la vida y sus charcos.
que no falten besos
doblados abrazos impostados
que no falten tristes rutinas ni alguna

alegría fingida.
ella

huele la vanidad, la suya y la vecina
sin embargo,
hay que resistir con las alas cosidas
porque si puedes

o si la fortuna quiere
vas a sacar la cabeza hundida que dabas
por perdida.

ella tiene y tendrá
una manera extraña de jugarse la vida,
la de esperar que regrese un amor intacto
del destrozo, del ocaso,
que vuelva
la dulzura del olor caliente
el pan y el vino debajo del brazo
los ojos de cuarzo
la mano sedienta y hambrienta que busca su regazo.
ella tiene

esa extraña manera
de seguir bordando la tibia insensatez
de unas cortinas cortas que acabará tirando.
ella sabe sabrá
que estás en algún lugar
al que ella
no llega y no llegará
a pesar de los años.