mejorlavidasimple

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miércoles, 10 de febrero de 2016

diario no escrito de una madre

puedo ser cualquiera, puede ser cualquiera y de cualquiera,
no hay sucesos, no hay genios gruesos ocultos por el cuerpo,
desconozco si hay otros modos de beberse esta ciénaga opaca
o el lago transparente,
pero no tengo ese valor común y suficiente
para arrancar del útero del mundo
una respuesta que sea brutal y corriente.


en todos mis rincones orgánicos y sus órganos arrinconados
se balancean amuletos falsos,
talismanes que tejen la piel suelta de mis labios,
voy a extirpar el dolor que se quedó en sus brazos.


soy cualquiera que cruce la calle con un cuenco de cerezo,
en una tarde de lluvia,
con el pantalón mojado sobre los mulos húmedos y deshechos,
que lleve el paraguas cerrado,
el rostro empapado,
y salpique a las palomas, tal vez y sin quererlo
un vómito tibio de silencio.
ella, su último sol lo lleva puesto, entre el párpado y la luz
justo en el punto ciego donde nadie puede verlo.


soy cualquiera que cierre la puerta sin saber quién queda dentro,
cualquiera que al pisar la tierra
sienta que le crecen ramas y raíces dentro,
quiero ser el árbol clavado y de profesión, mirar al cielo,
ser la gata que cierra su herida

lamiéndose con lengua de trapo y terciopelo
su cicatriz de amor al descubierto.


soy cualquiera que se perfume la piel con el mismo secreto,
que llore hasta provocar la súbita inundación de sus tuétanos,
que se quede dormida en un lecho caliente de resina
pensando que mañana todo menos ella, puede haber muerto,
y sude pesadillas,
¿con quién vivirá tan sola y mar adentro?
pero el mañana arranca las astillas crecidas en mi pecho,
y con alivio vuelvo a ser ella, en medio de una vida radiante que se estrena,
ahora sé que todo seguirá vivo, aunque yo, no pueda hacerlo.


puedo ser cualquiera que emplea las horas capitales de su vida
pegando las partes arrancadas de conchas fracturadas,
minucias que no encajan, como dos salivas que no se llaman.
pasan sus días y mis años,
como los de cualquiera que se lanza al fuego de este rito vital

que consume antes el hueso que el aliento.
soy cualquiera que vea, encima del cráneo de sus sueños
apilarse la arena del desierto.
cualquiera que tropiece con orcas desvalidas
en el umbral sin puerta de su vagina,
y aunque puedan las olas hundirla o malograrla, deje el canal abierto,
las velas desplegadas.


soy cualquiera incapaz de ser y estar al mismo tiempo,
cualquiera que salga del vientre materno sin haber entrado en el paterno,
soy ella cuando viaja más allá del carbono preso,
por el líquido de células redondas que cuidan mi sustento,
más allá de perlas fecundas, que ruedan con ternura por un suelo sin techo.


puede ser cualquiera, puedo ser cualquiera y de cualquiera,
ser la materia que se ofrece libre,
el espíritu que respira el desgaste de una calma invisible,
soy nata en el cemento, flor de almendro,
la matriz de hierba en el fértil estiércol,
el pasto irregular que va creciendo, llenándose de canas todo el cuerpo.
soy ella y sin ella, cualquiera
soy el diario no escrito de una madre, y la hija que engendra.


2 comentarios:

  1. precioso escrito lleno de crudeza, de ésa que nos da lis buenos días por la mañana y arropa por las noches.

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    1. gracias por estar, supongo que a los días les debo esa crudeza, también lo que pueda haber de belleza.

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