mejorlavidasimple

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miércoles, 13 de enero de 2016

tic tac

por cansancio
de mi cuerpo de musgo
manchando las camas
con trazos de sangre verde que oscurecen
sin olor
sobre las sábanas.
por pereza
de hacer lo que otros callan
por costumbre,
por obediencia a las sombras
que en el hueco de mis blandos huesos
recogen tu retoño y mi proeza.


tic tac
por abandono
a las falsas ganas y a la podrida nada,
a mi enferma vanidad perpleja en el espejo,
a la ansiedad de parir delitos con flores abortadas
que se marchitan solas
sin color
sin bocas.

ahí van sus pétalos a las cloacas
felices de encontrar al fin,
otro punto en el mapa.

tic tac
suenan las tuberías del baño
corren los pecados con tacones afilados
cae alguna lágrima helada en la sopa calentada
recalentada
que ingiero como una ola que entra
para agitar las entrañas dormidas
y vomitarlas.


te he vendido a la fuerza de un susurro
que ha destrozado mi mejilla con un puñetazo limpio
fino
un toque de suerte en el borde visible de la muerte.
tic tac
ven pasa entera, muerte viva y obesa,
no dejes tus piernas fuera
o acaso, la melena que el invierno te deshiela,
tienes tus ramas así de pobres
peladas
la carne abierta
sobre esta inútil sed que me mata
por beberme la sal para sanarme el corazón
y evitar la dulce destrucción del alma
del alba
que sangra verde entre las sábanas,
desagradable y eterna,
tic
tac
y sin embargo
te adoraba.


se oyen cristales gruesos
derrumbarse dolidos
al golpe de un gusano sólido ofensivo.
empuñas
mi propia lanza,
el mundo que habitamos es un grano de arroz
perdido en una antigua caja,
tan grande el espacio vacío que nos tapa,
tan ácida la náusea de saber que mientras,
los latidos de la primavera pasan.
tic tac
gotas sucias que resbalan por la patria
con su invisible venganza,
sudan
las plantas de los pies donde escribo con lápiz
siempre
la misma palabra de amor suicida, aterrada
al hincarse en mí la madrugada.
de estas benditas calles
de estas vencidas fuerzas del mal atoradas
salen luces doradas.


tic tac
estamos hechos de polvo
y queremos polvo hasta que la noche
nos separe
en la alegría o la desgracia.
no saber vivir es un derecho que nadie reclama,
yo no sé vivir,
no sé si es vivir
esta rutina depredadora de ganarse la plata.
detrás del universo
orcas con mi nombre se arrojan navajas,
vuelan los cuchillos
que desgarran el musgo verde
la tupida esperanza que se muerde las uñas
en el balcón
al subir la escalera hastiada,
en la cocina sin calefacción ni abrazos por la espalda.
los peldaños
detrás de mí los borra la lucha abandonada.
tic
mujer de musgo
sin recuerdos

aullando civilizada

en la colina
en la cima más baja y más verde
tac
de tu cama.




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