mejorlavidasimple

mejorlavidasimple

miércoles, 18 de febrero de 2015

Propios y errados


Veo en tus ojos ese agujero blanco
por donde cae tu asombro,
miras mis bolsillos llenos de papeles
y no entiendes que aquellos restos rotos
sean para mí, sacros bienes.
Me hablas,
y veo en tu boca esa fuente apagada
que se traga mi ropa,
dices que no tengo definición ni forma,
pero no lo pretendo,
más bien lo busco así, y lo fomento.
Déjame que te diga que no quiero acentos,
aquellos que tú lanzas
desde dentro de la jaula hasta tu ego,
ni victorias borrosas
donde el dolor extienda las alfombras,
no me dejes nada que pueda utilizar,
nada rentable,
yo escarbo en las dudas,
en lo inútil,
en lo no viable.
Y guardo las cáscaras,
las infinitas formas de una larva que nace,
los cortes de un pasado que no enlacen,
los deshechos sueltos
de aquello que la tierra lanza al viento.
Crezco en el silencio,
y en el grano pequeño que descartas,
en las tenues esquinas donde la luz no alcanza,
y en las plumas más viejas de un ala solitaria.
Crezco en la hierba pisada y fatigada,
en los planos secundarios,
en las escenas cortadas que no reclamas,
en el mantel de plástico de una barriada.
Y tiro cada tarde mis cartas
al ocaso de fuego que avivan las magas,
los sabios perdedores,
las ninfas desahuciadas,
las sirenas del mar por olas golpeadas.
Te sabes cada escalón torcido de mi cuerpo,
cada cicatriz real o dibujada,
cada cueva escavada,
cada vena marcada,
el punto en que mi piel se vuelve escarcha,
pero no conoces, en verdad,
ni la portada.
No conoces

qué nombro cuando estoy
cansada y atrapada
en el fondo profundo y seco de la taza,
o qué pido al río al caminar

sola y contigo.
No eres una extraña, no mires lejana,
como un espectro suspenso en el espejo,
con ese retrato apurado
que siempre haces de mí
tan errada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario