mejorlavidasimple

mejorlavidasimple

viernes, 5 de septiembre de 2014

Lienzos en compañía

Al final dejas
el golpe dulce de un ala en mi espalda
la sonrisa iniciada que nunca acaba
el letrero de ocupado en la baranda
la costra de una culpa que no sangra
la tarde en el felpudo de mi casa.
Y muda todavía,
no ladraré de ardor en la avenida
ni guardaré las ruinas que creaste
ni el ancla que me clavas al marcharte,
no tardaré en curar
el rostro que besaste,
en recorrer las plazas que anegaste
en destruir la calma que ocupaste,
en deshacer sobre la mesa
la promesa sin alba que olvidaste.
Al final serás
mi compañero en el lienzo,
la luna negra que duerme de costado y a mi lado,
la noche que se tensa entre las almas a medias,
la curvatura del árbol que desciende a los cielos
donde hallar la rala oscuridad que lo proteja.
Serás al final
el súbito temblor que genera el rumor del metro,
el guerrero de los cráteres vacíos de mi cuerpo,
la sombra que mece mis dudas y dunas
con cualquiera de tus versos.
Y ciega todavía
te seguiré buscando por la noche y la vida,
pensando que no estás,
que nunca regresaste si alguna vez llegaste,
y empuñaré mi vaso en los ocasos
declararé la guerra a unos cuantos tiranos
al silencio del poder consagrado, a sus gusanos,
a la sed que genera la enquistada riqueza,
a las noticias empotradas
en la fría comida, en sobremesa,
a tu urbana despedida,
a mi debilitada fuerza,
y en bancos de madera
grabaré simplemente aquella frase bella.
Y así, al final
los días sencillos traerán recompensa
lágrimas blancas que estaban secas
sonrisas cristalinas y extranjeras,
barcas en la ciudad,
lienzos en compañía,
soledades nuevas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario