mejorlavidasimple

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sábado, 12 de julio de 2014

Falsificaciones

Antes de acostarse falsificó su vientre,
el dolor del costado, el golpe de sus dientes,
el aguijón de saberse durmiendo justo,
donde no debe,
usó la camiseta para vestir la noche,
y cantó con murmullos una nana de aire,
un verso sin ternura,

una estrofa tachada entre cristales.
Falsificó su cuerpo tibio y agotado,
esas líneas hinchadas de sus manos,
sus uñas desiguales y arrugadas.
Cambió los libros, sin guión para abrirlos,
miró la ropa usada que se pondría mañana,
colores plata pobre, verde marea brava.
Y antes de descender,
falsificó momentos y finales,
no quiso dejar huella
de aquella rabia suya sin defensas.
Quitó las etiquetas de las puertas,
borró las gotas negras
suyas, de quien fueran,
que marcaban de penas las aceras.
Durmió sin descansar
con los ojos cegados, con las venas abiertas,
siguiendo el movimiento
de órganos que sólo en el silencio,
se despiertan.
La madera mordía en otra habitación
rutinas del amor adormecidas,
cuando un golpe de muelas disparó la alerta,
la descarga química, el huracán de telas,
y los mismos colmillos de siempre
rasgaron su melena,
las telas del salón, la inútil certeza,
el plomo se filtró por cada brecha,
sopló en su oído, se acostó con ella.
El alba no llegaba,

el tiempo había muerto,
las horas que debían de ser claras, no lo eran,
el hielo se arrastraba entre la vida terca.
Y falsificó la luz, el rayo en la persiana,

el calor solar,
la vida en el cristal de la ventana,

y respiró tranquila,
no supo que vendría el eco de su voz
también de día.

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