mejorlavidasimple

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lunes, 16 de junio de 2014

Ayer quise hacerlo contigo

Sabes,
ayer quise hacerlo,
derribé la áspera muralla que levantas,
retiré del pozo la luna apagada,
las colmenas secas de dádivas,
las capas de cometas derribadas.
Y arrastré los escombros,
peldaño a peldaño,
por la vieja escalera que ruge todavía.
Reconozco que lloré todo el trayecto,
que maldije en la baranda sin testigos
la tarde que acepté tu compañía.
El hierro y la madera desmembrada,
vigilaron de cerca mis paradas,
y recuerdo mirar con avidez
la profunda falla, ese hueco infinito
que se cuela por los pisos,
que existe, sin ser, en verdad, nada.
Sabes,
llegué al felpudo liso de la puerta
antes que la lluvia me alcanzase,
sin dejar sobre el suelo ningún lago,
ninguna lágrima suelta,

ninguna pista extraña.
La espalda tembló tras
el esfuerzo
busqué la llave, la paz en la falda,
y resbalé piel húmeda contra piel quebrada
por la pared tensa, usada.
Acabé sentada donde otras veces
en ese espacio en que aún no estás en casa,
pero, esta vez, no pensé en viajes,
no leía, no tenía en las manos una taza,
no esperaba, ni quería que llegaras.
Esta vez, mi latido entraba en coma,
lejos del cielo y la esperanza,
esta vez, bordaba sin hilo, sin aguja
un adiós corto en bolsa blanca.
Sabes,
ayer quise hacerlo,
lento, marcando la balada con el cuerpo,
con barcos de horizonte en la mirada,
con velas que alargasen
los besos en la cama,
y sabes,
no quise contigo,
quise,
con aquel que amaba.

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