mejorlavidasimple

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domingo, 29 de septiembre de 2013

Existencia

Empujo la existencia
siento el asfalto sucio, vigilo el tiempo,
calla el gran reloj sin evidencias,
no hay marca de certeza en el silencio,
ni asiento vacante
en este banco delgado, metálico, del texto.
Con las manos frías
la vida me registra los bolsillos,
entra en la oscura oquedad simple,
que guarda las manos si están solas.
Veo salir todos los trenes,
el vagón perfecto que te tiene,
empujo la existencia sin dañarla,
por charcos de espera inadvertida,
por raíles de tierra macerada,
por los breves ocasos
que al roce de una luz, se encienden.
Aterrizan nubes secas
sobre la pampa y las piedras,
trazos de torrentes, de vuelos,
líneas escritas que no tienen fortuna,
ni la quieren.
Es mar el asfalto duro,
y no trae tu nombre en sus redes,
sólo notas, revistas de arte,
fragmentos de estelas mortales, no brillantes,
ramas desvestidas, postizos, plásticos,
sueños de feas durmientes,
analgésicos para el miedo y la fiebre.
Vuelvo a viajar, lejos,
dime que vendrás a verme.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Otoño

Que va a ser de este otoño
con hojas derrumbadas y hambrientas,
cuando venga el espíritu
a reclamarnos el cuerpo,
y el viento reservado, sople por claraboyas
mal cerradas y austeras.
Nadie hablará de pan en los portales,
ni de leche materna en los pechos del mundo,
y bastará una grieta, para que todo acabe,
una sola fisura que partirá el presente,
y creeremos ausente
lo que tenemos cerca.
Que va a ser de este otoño,
si no llegase a verte
en el bar de comidas
donde almuerzan las almas, las tristezas,
los ojos en tormenta,
las manos sacudidas cuando piensan.
El frío vetará la acera seca, en sombra,
las manchas de ceniza, los barnices,
el rastro acalorado
del cielo que protesta.
Que va a ser de este otoño
sin razones, escrito a pie de página,
que no encuentra en sus labios, una mueca;
cuando la tarde entre desusada,
con hilos del amor y telarañas,
con notas en un chelo, perforadas.
Que va a ser de mí,
y de este otoño,
sin el olor dulzón de lo imposible;
iré a buscar abrigo, puerta a puerta,
con la bandera blanca
hasta el brazo de mar,
que es tu palabra.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Como si allí, fuéramos a estar siempre

Como si fuera a estar aquí siempre,
dejo debilitarse el reflejo del día en la retina,
y a media luz sentada en este cuarto,
bloqueo con los párpados,
las venas abiertas del suelo discontinuo,
las huellas disolubles que dejaste.
Como si fuese a perderte en cualquier momento,
paseo transparente por calles de perfiles ralos,
sin estatuas que guarden
lámparas ardientes en la roca del pecho,
sin golondrinas que encuentren cobijo,
en la noche cerrada de galerías urbanas;
yo, con el alma apretada entre los labios,
sin nada que decirte, ni explicarte.
Susurros, fragmentados de metralla y otras voces
arrancan al silencio un falso reposo,
nadie descansa a estas horas,
tal vez, alguien que espera que el día le abandone.
Como si fueras a estar aquí siempre,
me dejo retener por el vientre de ola
que abraza y que devora,
agua salada que no conoce playas,
que estrella entre las rocas horadadas
la pálida versión de una espuma precaria.
Guardo inconsciente el tiempo de escalera alicatada,
de subidas, de bajadas, de ayeres y futuros;
a golpe de fado, recuerdo la llave que arrojaste
por el pozo, entre butacas,
y hoy la busco,
como si allí, fuéramos a estar siempre.