mejorlavidasimple

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jueves, 27 de junio de 2013

La deriva de un beso

Miro mis brazos tensos
preparando la cena,
los mismos que hace horas
arreglaron la casa,
los mismos que hace años
tejían con los tuyos
adoquines blancos por la Cava.
Y hoy ya no quieren verte.
Es la mediocridad fumigada
con inciensos varados,
con tardes de desechos,
y sábanas de esparto.
Es la deriva de un beso que agoniza
preso de algas negras y de sables,
de uñas que se rompen, que se arrastran
por las ruinas humanas del desastre.
Es la arena del reloj
que se deshace, que marca
horas frías y preñadas
de gritos, de rejas, de cobardes.
Retiro la árida tormenta
de trozos vegetales,
la pena es radioactiva
e incendia con murmullos
los cuadros de la sala,
las delgadas hadas.
No quiero pelo liso, coche,
credo, premios, boda,
gafas de sol o espejos,
sólo un presente libre,
habitable, sereno,
sin escombros, sin ti, sin ofensas,
fuera de cenas grises,
lejos del humo, de la sombra
que extiendes, que proyectas.

jueves, 20 de junio de 2013

Mitad engaño, mitad promesa

Alguien me pone con cuidado
debajo de tu puerta,
no olvida el sello ni el nombre,
pero ni uno ni otro aparecen.
Me empuja, con un solo golpe,
por ese haz de aire a ras de suelo,
conocido por gigantes abatidos,
por anónimos rostros de atlas,
tallados por el cauce de los ríos.
Me dejan allí,
sin haber entrado del todo,
sin estar del todo fuera,
mitad engaño, mitad promesa.
Nada se mueve, ni una brisa común
con olor de comida en la escalera,
ninguna voluntad en el rellano,
nadie que expire tormentas,
que abra el ascensor
eximiendo condenadas miradas
de contenidos encuentros
que casi se rozan, pero no llegan.
Mitad ausente, mitad presa.
Papel doblado, borroso
en la grieta de luz, cuerpo a tierra.
La larga tarde se hace noche,
y junto blanco con blanco,
sin que alguien vuelva al lugar
que ocupas cuando regresas.
Allí dentro no estás, tampoco fuera.
Y no eres el que sube,
aquel que se para y duda,
la mano que tira de mí suavemente,
del otro lado de tu puerta.

miércoles, 12 de junio de 2013

El temor a veces en ella

Temía aquel momento
en que no entendía nada.
La mente hecha un ovillo
impenetrable, sin principio ni fin,
enredando estancias.
La mirada clavada en la flaqueza,
sintiendo el cuerpo entero
sin sábanas ni auxilios que protejan.
Frente a ella, extendida
la claridad de un día silencioso,
sin beneficios netos ni sorpresas,
sin mensajes de voz de la tibieza,
tampoco de huracanes ni rudezas.
No hay pronóstico serio de riadas,
de espasmos de amor,
de contracciones varias,
de intentos de escritura malograda,
de ansiedades templadas o rarezas.
Sólo hay,
el zumbido de la vida en otros,
y un tenue escalofrío que expulsa
hasta la orilla la marea.
Y esas olas que rompen y prometen,
que marchan al instante
sin despedidas, sin apenas verte.
Un teléfono intenta el imposible,
suena y fracasa.
Ella prefiere entrar en coma tibio,
recobrar la cascada en el pecho,
perseguir de cerca su miseria,
el ciclón y las guerras;
y enterrar en un frasco la injusticia,
la desigualdad, la pena, la violencia.
Traer la risa efervescente a la boca tensa,
la infancia al techo adulto,
tirar sobre el cemento, madre tierra.
Temía la pasión fría y fundida
sobre la mesa, sin saber qué hacer,
sin recogerla.

martes, 4 de junio de 2013

Tu presencia o tu pena

Yo no sé si tu nombre estaba
en aquel pasillo estrecho,
pero sólo veía las letras
que traen tu retrato
al filo cortante del acantilado.
Y de pronto, la nada,
la más absurda de las páginas,
aquella que no arranca
los recuerdos al insomnio,
ni los besos a la boca
que no quiere retenerlos.
Y de súbito,
el té marchito sobre la mesa,
el café cargado de oscuridad,
un trago de vino caliente
en aquel vaso lleno de marcas,
del trazo tenso de unos dedos
que no dejan de culparse.
Como si arrastrase
tu presencia o tu pena
me vienes a las manos,
por el origen clandestino de los tiempos,
desde una frontera incierta, blindada.
Y esculpo paciente tus versos,
el gesto que me roba la distancia,
el ocaso silencioso de tu rostro,
la materia viva que trae a mi pecho
esa lenta dureza,
de saberme vencida ante la piedra.