mejorlavidasimple

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viernes, 30 de noviembre de 2012

Tos y noviembre

No puedo en la tarde dibujar palomas,
no cabe en esta hora ninguna frase escrita,
todo se mueve y se transforma.
Juego las piezas blancas,
sobre los cuadros negros de la suerte.
En el tablero del mundo,
nunca parece estar la vida disponible.
Sin historias de locos,
no brotan horizontes, ni crecen utopías.
Resbala algún recuerdo
por el hueco del tronco que reposa.
Muevo las manillas del tiempo
para cambiar el nombre que recorren,
como unas manos cálidas e imperfectas,
ebrias de desencuentros y afonías.
Va cayendo esa bruma apagada,
que es la tarde a lo lejos, en retirada.
Dentro, en ese espacio del alma
que aún nos deja perplejos,
van juntándose voces desabrigadas,
miradas en éxodo permanente hacia miradas,
corazones ambulantes en transporte público.
Lo miro todo, cansada de repente;
aún existe un faro fino, luminoso.
Respiro y tropiezo.
“Pero ¿en qué va usted pensando?”
“Disculpe, es su tos de noviembre”.

lunes, 26 de noviembre de 2012

¿Y ahora?

¿Y ahora? Palabras que brotan antes de tiempo,
sobre los muros ajados de un poder que no escucha.
Amores prisioneros en cuartos de cristal,
y miradas paradas en portales cerrados.
Tormentas que suenan en tierras gastadas,
van cambiando las playas, el juego, la infancia.
¿Y ahora? Viaja mi mano despacio
por la textura fría del azulejo quebrado,
los años pasan sobre ella,
su piel más seca, más oscura,
más tensa quizás y marcada,
femenina.
¿Y ahora? Nieva sobre los tiempos verbales,
los exámenes, las aulas varadas en escasas certezas,
futuros dispersos, títulos, teoremas.
Vuelve la vibración de mi voz,
del micrófono a la nada,
el cuento de hadas y rocas perdidas, recuperadas.
¿Y ahora? Duermo con el aire denso y extraño,
de las horas del amor eterno que se acaba.
Té de madrugada, marea baja y ecos sueltos.
La ventana al mundo calada de rocío.
Tiento nuevos proyectos, viejos puertos.
Bajo a abrirte, después de tantos años,
me digo que estoy bien, me digo que estás bien.
¿Y ahora?

lunes, 12 de noviembre de 2012

Rendición sin condiciones

Lavapiés después del concierto,
cubierto de bengalas y balcones,
con el rumor de tu voz en las farolas,
sembrado de nocturnos y sonetos.
Me cruzo con ojos que no duermen,
con la piel brillante de la espera,
con cometas errantes
que cuidan todas las huellas.
Voy llena de algo sin atlas ni nombres,
perdida en emociones y utopías.
Sube la marea,
y rompen olas de piedra
en un corazón calado.
Reparo en hojas secas y diarios escritos,
que abrigan con latidos
la calle humana y sus señas.
Vuelvo al universo que creaste,
vuelvo al café que habitaste,
vuelvo al momento vivido,
vuelvo y presento
una rendición sin condiciones.