mejorlavidasimple

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viernes, 3 de agosto de 2012

Las huellas más pequeñas del mundo

La nevera del hotel,
los pasos en la estrecha calle,
el camión de la basura detenido en la acera.
Las horas que se filtran por las ramas.
Esta noche derramando luces delante de las puertas.
Cruzo las piernas,
y maduran los zapatos planos que caen sin hacer ruido.
Distingo en mi estómago
la gruta que deja el amor cuando todavía no lo es.
Hay arena fría del glaciar en la playa.
Lados opuestos.
Sigo un trazo invisible.
Sigo las huellas más pequeñas del mundo.
Entra un golpe caliente de tierra,
y enciende las farolas de los bares.
Nacen ruidos que el color naranja acuna.
Veo tras los ojos largos del balcón
señales de telas y astros que se agitan.
Junto las alas de un libro que no vuela.
Huele a canción tuya, también a ruta marítima,
a faros con destellos tan finos,
que es difícil seguirlos,
pero no imposible.