mejorlavidasimple

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viernes, 23 de marzo de 2012

La espera

Tantea en la mesa el lugar de la ilusión
y se recoge el pelo con ella.
Huele a penumbra y a sentimientos despiertos,
en un día que aún duerme.
No recibe a la prisa ni al pensamiento
quiere solo estar; sentir un mundo que gira,
sin propósito ni lucha.
Sale, vestida como ayer,
saluda con una sonrisa.
Espera, camina y el suelo se deshace.
Gira la cabeza para mirar sus huellas.
No hay huellas.
“¿Como puedo andar sin dejar rastro?”
Se palpa el bolsillo,
y funde su mano con el libro.
En el parque de lo cotidiano,
donde se abrazan el sur y el norte,
te espera.

lunes, 19 de marzo de 2012

Y tuvo suerte

Dura quince años
su respiración desordenada,
desde que las puertas del vagón
cerraron una despedida tan breve
que parecía no haber empezado.
Subió las escaleras del metro,
sin reconocer la patria
que dejaba atrás,
y se sintió inquieta,
llena de una confusión prematura,
por abandonar algo nuevo
sin haberlo evitado.
Cada rostro en la escalera mecánica,
era un golpe de esa humanidad,
que se condensa en una sola persona.
Salió del metro,
buscaba la orientación del otoño,
del aire que compra y vende versos,
con ruido de andenes.
Y tuvo suerte.

viernes, 9 de marzo de 2012

Timbre de la puerta

Queda la luciérnaga acostada
en el cajón abierto del escritorio,
y el ave azul del encuentro
moviendo estanterías.
Se van sumando lunas
en esta manta de palabras y esperas.
Creo que tu nombre
tocó el timbre de mi puerta.
Me recuesto en la mesa
como si hubiese viajado al centro de la tierra,
y el plomo de la existencia,
se derrite al contacto con la lava,
de nuevo, la levedad del que acepta y sueña.
Ni siquiera estoy pensando, cuando
imagino el mundo con su cara redonda
dibujando soles.
Huele como olerán las flores cuando vengan,
y a ese olor del té que estuvo.
Creo que mi nombre
tocó el timbre de tu puerta.