mejorlavidasimple

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lunes, 23 de enero de 2012

El reloj y el silencio

Salgo a recibirte y sujeto las manillas del reloj sin que te des cuenta.
No se rompe el silencio.
Subo por el cristal oteando el día que ha oscurecido,
y dejo que el tiempo se organice solo.
Sin contar las horas, se vayan o vengan.
Todo momento es un sencillo presente.
Perdí los zapatos debajo de la silla, y llego descalza al concierto.
Presiono mi centro de gravedad sobre un suelo alumbrado
por las luces tenues que recorren los pasillos del avión en el que hiberno.
Confío en la tierra firme que a todos sostiene.
Toco el carmín de terciopelo, ese primitivo de la butaca vieja.
Me siento y escribo sobre el pantalón
la primera parte de un beso que dejo incompleto.
Desde esta esquina, lo que vine a buscar tardará en llegar.
Rompe el silencio, el reloj al caer.

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