mejorlavidasimple

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domingo, 4 de septiembre de 2011

Futuro posible

Cayeron besos en su rostro,
con el rubor de los adioses,
y pensó que no volvería a intentarlo.
Cruzó la calle con los pies calados,
cerró el paraguas.
Dejó que el espacio entre ambos
resbalase sobre su espalda y marcase su destino,
el de ambos.
Crecía la línea que les separaba,
como el tallo de su voz en el escritorio,
Olía a tierra, a madera,
a nube censurando su soledad.
Caminaba con las manos en los bolsillos,
buscando una entrada y
desafiando su horizonte acristalado,
el de ella.
Tropezó con el pasado y
aceptó que fuese como era,
no sin sentir un huracán de calor
en el centro de gravedad de sus sueños.
En el banco del barrio,
con las mejores vistas a lo cotidiano,
recordó el agua salada, lo cercano,
la risa espontánea, los amigos,
el olor de su universo al despedirse,
el de él.
Y supo que todo era un futuro posible.

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