mejorlavidasimple

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miércoles, 29 de junio de 2011

Solo queda un presente

Me quedo varada en un país africano,
en sus ojos secos,
en la esperanza malnutrida,
en el olor de la supervivencia de los que no hacen ruido;
pero, suben amarras y navego.
Tropiezo con el silencio de mi cuarto,
y le pido con un gesto sencillo
que se mantenga callado.
Leo tus versos.
Regreso a mis papeles, a los libros,
hoy son ellos los que miran,
con una leve carga de reproche por no abrirlos.
Les acerco una breve sonrisa.
Leo tus versos.
Supongo que perdí el futuro,
o lo examiné tantas veces que se deshizo.
Solo queda un presente, donde
cultivo victorias y otras plantas como la derrota,
siembro lo posible de utopías,
o vivo por un amor concreto o incierto.
Encallo en un nombre,
y mi mesa se viste del sueño
de un hombre despierto.
Esta noche está llena de puertos.

lunes, 27 de junio de 2011

Horizonte y ventana

Hay un horizonte en la ventana.
Es momento de gesto tranquilo y
sonrisa trazada sin prisas.
El mundo amanece en millones de despertares,
que oscilan todavía con los sueños que escapan.
La lucha de lo colectivo, es la batalla del día que se inicia.
El calor ha curvado las plantas, y
ha debilitado el aire que camina lento y denso,
con las manos abrazadas.
Yo también camino.
Pienso que sin los opuestos,
no habría forma de continuar.
Buscamos lo que está al otro lado,
y con ese movimiento, vivimos un poco más.
Si el pensar en el otro extremo, no nos deja dormir,
nos sentamos en el borde sereno del acantilado,
notando en los pies, el vacío que se crea
entre el mundo onírico y la dura realidad del suelo,
entre el horizonte y la ventana.
La música de lo colectivo, es también
la sinfonía de la noche que comienza.

lunes, 20 de junio de 2011

El fin y su mundo

¿Te habrás encontrado
en ese lugar del mundo un recuerdo?
¿una esperanza agarrada a la orilla,
en ese mar intenso, al lado izquierdo de tu auto?
¿tal vez una lágrima derramada fuera de lugar?
¿Te habrás encontrado con la barca de Caronte,
abriendo su hospitalidad infinita,
albergando voces y cartas?
¿Habrás dejado la mirada caer en aquello que
solo puede verse desde el fin del mundo?
El planeta se me antoja más sereno y la vida más simple,
en el extremo donde mueren y empiezan todas las historias.
¿Te han hablado de las mujeres que en la oscuridad se deshacen
de sus propios sueños, para dar vida a sus hijos?
¿Te han hablado de nostalgias sin dueño conocido,
de tierras vacías preñadas de coraje?
Hace años tenía un manual de instrucciones
para viajar a ese extremo del mundo,
pero tuve que leerlo de forma extraña,
porque hoy estoy en el norte con ganas de sur.

lunes, 13 de junio de 2011

Cenizas de volcán

Casi siempre prefiero el silencio,
pero tú has escrito. Y por una extraña razón,
tus frases acaban convocando a las mías.
Pero yo no sé que contarte,
qué decirte en esta noche de lunes,
entre las cenizas del volcán y la vida.
Son noches en las que me gustaría no dormir,
cuando el mundo está ausente y entregado a sus sueños.
Entonces el cansancio me recuerda,
que yo formo parte de esa ausencia.
Despierto para pintar con colores fuertes,
lo que vale la pena.
Y desdibujo los males crónicos del planeta,
pero no consigo borrarlos.
El mar se desborda en la hoja,
y el agua que cubre la mesa me recuerda que
ni dentro ni fuera, el ser humano ha conseguido dominar nada.
Cultivo la humildad, en vano.
Leo y olvido casi al mismo tiempo.
No conoces mi nombre, y
mi escritura conoce la dulce derrota,
del que sin ser capaz de aguantar el mundo en sus hombros,
se presta voluntario.

miércoles, 1 de junio de 2011

En la ladera del caos

El desorden de esta noche,
no se eleva apenas del suelo,
no puede verse desde ningún avión,
lamento que tampoco desde el tuyo.
Vencida o vencedora, me siento en la ladera del caos,
por si acaso la vida se atreve a iluminarlo.
Busco siluetas anónimas,
y confirmo que muchas de ellas caminan descalzas,
y no salen a las plazas.
Agradezco que tu entrada de ayer sea extensa,
el aire que levantan tus frases,
hace de este contraluz, un hermoso paisaje.
Todo parece estar cambiando,
y temo que no lo haga en realidad.
Tal vez se necesitan
más voces, más calles abiertas,
menos estrategia, menos reacción,
más acción.
Tal vez se necesite
empezar el mundo de nuevo,
y rescatar la libertad del que camina liviano.
Sigo sin respuestas.
Una gaviota me cruza el pecho,
y quedo herida, no sé si de vida.