mejorlavidasimple

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sábado, 19 de febrero de 2011

Cenar contigo

La vida se apresura para llegar en algún momento a cenar contigo, si no la ensalada volverá a quedarse fría y tus ojos volverán a recordarme que el tiempo sin ti, es casi tiempo perdido. Un ruido con olor a calle mojada me devuelve al Madrid al que pertenezco, que no es la ciudad que comparto hoy con otros, pero que también agradezco.
Vuelven tus puertas de trovador a abrirse y yo desde tan lejos, me quedo absorta viendo caer el día entre algunas lecturas. Leo sobre Sudan, sobre las redes sociales, sobre el hombre somalí con el tiburón al hombro, leo y escucho. Hace mucho viento aquí. Me inclino sobre la taza de té y pido un deseo, en realidad pido varios a gran velocidad para que parezcan uno, porque echo de menos hacer las maletas, la radio, estar en tu concierto, la arena naranja en la carretera del desierto, el olor de los trenes del mundo, o esa realidad frágil y amable que guarda entre sus manos una pequeña sorpresa. Hoy no cenaré contigo.