mejorlavidasimple

mejorlavidasimple

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Zapatos que pieden deseos

A veces, en momentos impropios y sin nombre alguno,
noto el pájaro de la vida y su movimiento voraz de alas,
noto en el pecho el huracán que desata
y la plácida luz de un sol recién despertado y diminuto.
Siento que la música se balancea en las catenarias de mis nervios,
y abro los ojos para compartir contigo
ese mundo que existe dentro de los otros mundos.
Al ritmo de unas notas que todavía no escucha,
mi mano ya sabe que estrenará la mañana y el cuaderno se llenará de rutas,
que llevan a los confines cercanos de imposibles que sueñan con ser posibles, algún día.
Miro al Sur o el Sur me mira,
o nos miramos mutuamente y nos echamos de menos.
A veces, cuando el cansancio decide por mí,
me devuelve a las sabanas donde escribo citas y preguntas
de una humanidad a otra Humanidad, que en realidad son la misma.
Espero a que llegue el metro, con sus rostros y sus ruidos,
con decenas de miradas que repasan amores pendientes,
cenas frías y artículos de periódicos en crisis.
En medio de las olas que mueven las aceras,
distingo entre abrigos y chaquetas,
el ángulo recto de zapatos que piden deseos mientras caminan.
Yo pido el mío.

jueves, 8 de diciembre de 2011

¿A dónde se va?

Preferí caminar hasta casa,
pisando el firmamento de las últimas hojas amarillas,
esas estrellas derrotadas pero lúcidas.
Era el otoño en el suelo y el invierno en el cielo.
Me venció con el gesto,
y cuando ya nadie miraba,
caí sobre el reflejo de su pulso constante e invicto.
No supe si me hablaba a mí.
Miraba los cristales apagados de las ventanas cerradas,
¿por qué uno se confina detrás de los muros?
Yo misma estaría pronto en los míos,
filtrando por las palmas de mis manos el calor del té.
mirando los libros pacientes,
y envidiando esa serenidad
con que crecen las plantas.
Iba poco abrigada y a diciembre,
le era fácil encontrar huecos entre mi ropa.
Caminaba sobre un asfalto húmedo
que brillaba al encontrar su farola,
en esos espacios cercanos a la luz.
¿A dónde se va?
La pregunta me sorprendió
subiendo las escaleras,
buscando las llaves,
liberando aquel minuto corto de despedidas y gaviotas.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Cuídate

Cuídate, me dijo, de los espíritus
que sientas asaltar tus despertares
en las madrugadas frías de ciudades
saturadas y pretenciosas.
Cuídate, de los suspiros que siguen batiendo alas
después de haber suavizado con tus manos
el peso de las ilusiones soñadas infinitas veces.
Cuídate, de acercarte demasiado rápido,
cuando sientas que detrás de aquella esquina,
redonda de idas y venidas,
se esconde lo que andas buscando.
Cuídate, de ese cometa que adoras y mimas,
te hace vulnerable y compleja,
como un universo condensado y errante.
Yo le miro, como se miran los cuentos en la infancia,
buscando los dibujos, y el final de la historia
que tiene que ser feliz.
Yo le sonrió, y el eco de mi risa en la pared de su rostro,
me conduce al horizonte trazado por sus ojos casi cerrados.
Cuídate.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Domingo de noviembre

Escucho como se forman los charcos de agua.
Escucho música.
He dejado de pensar en la política como algo serio;
como una solución a problemas y necesidades;
a injusticias y carencias;
a silencios corruptos y a manos llenas frente a manos vacías.
No tomé nota la primera vez que apagué sus discursos, y
dejé que el silencio hablase de respuestas y acciones.
No quiero seguridades falsas a cambio de libertades universales;
ni ver repartir privilegios en vientres llenos.
Escucho el radiador del cuarto, mientras calienta la habitación.
En este país no hay elecciones.
El domingo, será un domingo de noviembre sin votos ni colegios con urnas.
Se vota a distancia,
por otra forma de afrontar las limitaciones y las grandezas
del mundo y sus habitantes;
por escaños para la sociedad civil y civilizada, para la gente corriente,
que vista de cerca no es tan corriente,
sino única y cargada de proyectos posibles;
por sillas donde apoyar la sabiduría cotidiana,
los libros de poesía, y la belleza de los cuadros
que trazan colores en el paisaje.
Yo el domingo, tengo pensado salir
con el voto en la botella que lanzaré desde el puente,
prometiéndole un viaje largo hacia Ítaca.

jueves, 3 de noviembre de 2011

No es Madrid

Me levanto lejos de Madrid,
arrastrando un eco de mujer dormida,
y piso el frío que instaló la noche
en las cosas pequeñas.
“¿Qué había ganado haciendo un rodeo tan largo
para, al final, llegar al camino que seguían otros
y que absolutamente no deseaba?”
La frase de Saramago se enreda en mi pelo
y no logro cepillarlo.
Se va la noche a buscar un lugar
para los sueños recientes, que no han tenido final.
Yo sonrío por los nadies del mundo, por los anónimos,
por los sin nombre
pero con número en las estadísticas mundiales,
sonrío por mí,
por los esfuerzos que bajan del río sin triunfo,
por los amantes que no saben encontrarse,
por el aire del invierno viejo
que se acerca cansado de arrullar cada año
una paz blanca siempre aplazada.
Sonrío para no olvidar lo importante,
y como protesta.
El broche de la chaqueta pesa y curva la solapa,
salgo sin cumplir con las formas.
No es Madrid. Esta ciudad es algo más fría,
sin ti.

sábado, 22 de octubre de 2011

Esto

Es eso.
Es la lentitud amarilla
del árbol que se desnuda,
y la historia que duerme tranquila
en un cuerpo pequeño que lucha
por los sueños de otros.
Es esta necesidad de saber que dentro y fuera
la sonrisa transformará lo adverso
en el cuaderno de ensayos para un beso.
Es volver al mar con dudas saladas.
Es eso,
que regresé del púrpura de África,
y algo queda todavía del té de su mañana.
Es este desorden que organiza mi tiempo.
Es este otoño perfecto.
Es esta sensación de armarios abiertos
que no guardan nada.
Es eso,
se trata de no pensar.
El sol estará detrás de un cielo cubierto.
En el café, toco la cera blanda
de la vela que existe entre dos vasos,
paso la mano sobre la tierra del ordenador,
un minuto antes de levantar la mirada
y seguir contigo.
Todo lo que queda es esto.

domingo, 9 de octubre de 2011

No es ella

Tan cierto como que no es a ella a quien esperas.
Tan serena como el aire atrapado
en una sala de domingo.
Tan imperfecta como los días que avanzan
por la ventana abierta de los aviones en marcha.
Con esta ajena necesidad
que persiste después de sacudir las migas dispersas
en el mantel de los pensamientos nómadas.
Con las páginas del libro en mano
cargadas de viejos recuerdos difuminados,
casi perdidos, que analiza de forma involuntaria.
El ruido de su vida y de la tuya
araña y acaricia los comisuras de un octubre
que no despeja de la ecuación las incógnitas.
Habitas en los granos de sal fina
que derrama cuando su mente se dispersa;
cuando circula por las mesas
que aún guardan y revientan
un mundo libre, un eco de sobremesas.
No es ella, sonríe,
a quien esperas.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Busco poema

Perfilo la ciudad de Buenos Aires,
sentada en el costado del barco.
No puedo imaginarme
una despedida diferente.
Veo sus casas y calles reducirse.
Miro el mar de tangos,
de ese pensamiento triste que se baila.
Leo a Sábato.
Llego a Madrid, mi ciudad,
porque has entrado en ella.
Suelto amarras en los versos
que hablan del límite de la realidad
en universos humanos.
Busco con la razón una causa solidaria,
pero es sólo donde todo empieza,
el lugar del encuentro, o desencuentro.
Se llena la noche de luces
que retratan en las ventanas
otras historias;
se llena de esas miradas atentas o dispersas
cargadas de respuestas.
Huele a octubre, y esta mañana
desordené con los pies
las hojas del otoño,
buscaba el corazón del mundo,
o sólo el poema.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Nube

Soy agua sentada
en territorio ocupado,
moviendo las ondas de un cielo que estalla,
que desordena lo conocido,
lo real, lo cercano, lo familiar, lo seguro.
El miedo con forma humana,
se sienta a mi lado,
y tantea la ductilidad de mi espacio inacabado.
Su olor a vacío traspasa las emociones frágiles,
y su tacto opaco acaricia la derrota,
buscando las zonas cero.
Salgo a descubrir las calles
y a quienes las atraviesan.
Hay un rastro de té sobre el asfalto.
La nube del miedo urbano,
la nube del miedo humano,
se aleja.
Entra el viento de viajeros seguros
sin mapas ni papeles,
el eco de una voz y su verso lazarillo,
el rostro de mi regreso en invierno.
Entra en la taberna,
la certeza y de su mano, el encuentro.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Futuro posible

Cayeron besos en su rostro,
con el rubor de los adioses,
y pensó que no volvería a intentarlo.
Cruzó la calle con los pies calados,
cerró el paraguas.
Dejó que el espacio entre ambos
resbalase sobre su espalda y marcase su destino,
el de ambos.
Crecía la línea que les separaba,
como el tallo de su voz en el escritorio,
Olía a tierra, a madera,
a nube censurando su soledad.
Caminaba con las manos en los bolsillos,
buscando una entrada y
desafiando su horizonte acristalado,
el de ella.
Tropezó con el pasado y
aceptó que fuese como era,
no sin sentir un huracán de calor
en el centro de gravedad de sus sueños.
En el banco del barrio,
con las mejores vistas a lo cotidiano,
recordó el agua salada, lo cercano,
la risa espontánea, los amigos,
el olor de su universo al despedirse,
el de él.
Y supo que todo era un futuro posible.

viernes, 26 de agosto de 2011

Los colores del perfil

Recogía posibilidades,
Aunque sabía que el mar no sonaba en ellas.
Que esta nube visionaria,
no iba a dejarme caer en otros versos.
Enredé mis dedos
en la lana que dejaste,
y mezclé los colores del perfil,
con tierra y pensamientos.
Mi casa se enganchó en el cuerno del hambre,
en los textos de los libros no escritos,
en la mano diminuta que duerme.
Las luces de otras casas están calladas,
y este silencio es difícil de recordar a veces.
La noche se llena de imágenes
que quedan dormidas.
Y ¿si dejase de escribir un día?
El viaje sería más fácil,
y descansaría mi desorden;
pero no habría orillas en las páginas que habito,
ni el sabor de encontrarte
en el sur de los barrios del mundo.

jueves, 18 de agosto de 2011

Secreto sobre asfalto

Esperaba en el semáforo,
cuando su secreto rompió contra el asfalto,
con un ruido de oleaje embrutecido.
No bajo la mirada.
Se quedó notando los ojos
de otras razas y lenguas.
No supo que responder,
y si su respuesta sería válida.
Optó por sonreír,
muy levemente, como si amaneciese.
Notó el reflejo del sol en su torpeza.
Ni una palabra vino a rescatarla.
El invierno subió por sus zapatos,
y ni aún así, inclinó la cabeza.
Osciló de la luz verde,
a preguntarse el color de su pupila.
Nunca supo mantenerle la mirada.
Hay quienes miran como cantan.
A ella la cercanía,
le debilita.
Escuchó los pasos de los ojos de antes,
pero no pudo cruzar sobre su secreto,
ni siquiera para alcanzar la carretera
de los momentos posibles.
Bajo al asfalto y recogió las ruinas
que le parecieron otras.
Levantó la mirada,
todavía con el alba encima,
y vio pasar su coche.

domingo, 14 de agosto de 2011

Ausente

Notas de un tango a medio escribir,
gotas que al caer no tocan el suelo,
silencios tendidos en la puerta de las casas.
Quedan los huecos de pétalos retirados.
Suena el reloj y suenan las ausencias.
El tiempo es para contar
los espacios que dejaron al salir,
los vacios en cada surco del planeta.
Manos que demandan,
que buscan y no duermen.
Con dedos que se cierran
para no filtrar la esperanza.
No somos los que estamos
sino los que se marcharon.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Acuérdate

Acuérdate de vivir y haz que otros se acuerden,
Cuélate como el aliento gratuito de la tierra
que a todo y a todos pertenece.
Que nadie te haga creer
que el suelo que pisas está en venta,
no tiene etiquetas.
Venero las pequeñas cosas y al dios que se ocupa de ellas,
que no tiene nombre, ni sotana, ni iglesia, ni religión.
Rezo al dios diminuto que habita en cada palpitación,
y que no necesita de plazas ni discursos.
He sido voluntaria en países donde los niños trabajan en las calles,
donde la comida y el agua son espejismos
con los que la gente sueña por las noches.
He dejado trabajo y deseos plantados en cada lugar,
por si a pesar de la sequía
que acabará atacándome con los años,
alguno de ellos brota y erosiona los muros.
Pasé por Madrid, no había altares
en ninguna de las calles que anduve.
No se necesitan.
La gente estaba en las terrazas pasadas las seis,
oliendo el mar lejano.

miércoles, 29 de junio de 2011

Solo queda un presente

Me quedo varada en un país africano,
en sus ojos secos,
en la esperanza malnutrida,
en el olor de la supervivencia de los que no hacen ruido;
pero, suben amarras y navego.
Tropiezo con el silencio de mi cuarto,
y le pido con un gesto sencillo
que se mantenga callado.
Leo tus versos.
Regreso a mis papeles, a los libros,
hoy son ellos los que miran,
con una leve carga de reproche por no abrirlos.
Les acerco una breve sonrisa.
Leo tus versos.
Supongo que perdí el futuro,
o lo examiné tantas veces que se deshizo.
Solo queda un presente, donde
cultivo victorias y otras plantas como la derrota,
siembro lo posible de utopías,
o vivo por un amor concreto o incierto.
Encallo en un nombre,
y mi mesa se viste del sueño
de un hombre despierto.
Esta noche está llena de puertos.

lunes, 27 de junio de 2011

Horizonte y ventana

Hay un horizonte en la ventana.
Es momento de gesto tranquilo y
sonrisa trazada sin prisas.
El mundo amanece en millones de despertares,
que oscilan todavía con los sueños que escapan.
La lucha de lo colectivo, es la batalla del día que se inicia.
El calor ha curvado las plantas, y
ha debilitado el aire que camina lento y denso,
con las manos abrazadas.
Yo también camino.
Pienso que sin los opuestos,
no habría forma de continuar.
Buscamos lo que está al otro lado,
y con ese movimiento, vivimos un poco más.
Si el pensar en el otro extremo, no nos deja dormir,
nos sentamos en el borde sereno del acantilado,
notando en los pies, el vacío que se crea
entre el mundo onírico y la dura realidad del suelo,
entre el horizonte y la ventana.
La música de lo colectivo, es también
la sinfonía de la noche que comienza.

lunes, 20 de junio de 2011

El fin y su mundo

¿Te habrás encontrado
en ese lugar del mundo un recuerdo?
¿una esperanza agarrada a la orilla,
en ese mar intenso, al lado izquierdo de tu auto?
¿tal vez una lágrima derramada fuera de lugar?
¿Te habrás encontrado con la barca de Caronte,
abriendo su hospitalidad infinita,
albergando voces y cartas?
¿Habrás dejado la mirada caer en aquello que
solo puede verse desde el fin del mundo?
El planeta se me antoja más sereno y la vida más simple,
en el extremo donde mueren y empiezan todas las historias.
¿Te han hablado de las mujeres que en la oscuridad se deshacen
de sus propios sueños, para dar vida a sus hijos?
¿Te han hablado de nostalgias sin dueño conocido,
de tierras vacías preñadas de coraje?
Hace años tenía un manual de instrucciones
para viajar a ese extremo del mundo,
pero tuve que leerlo de forma extraña,
porque hoy estoy en el norte con ganas de sur.

lunes, 13 de junio de 2011

Cenizas de volcán

Casi siempre prefiero el silencio,
pero tú has escrito. Y por una extraña razón,
tus frases acaban convocando a las mías.
Pero yo no sé que contarte,
qué decirte en esta noche de lunes,
entre las cenizas del volcán y la vida.
Son noches en las que me gustaría no dormir,
cuando el mundo está ausente y entregado a sus sueños.
Entonces el cansancio me recuerda,
que yo formo parte de esa ausencia.
Despierto para pintar con colores fuertes,
lo que vale la pena.
Y desdibujo los males crónicos del planeta,
pero no consigo borrarlos.
El mar se desborda en la hoja,
y el agua que cubre la mesa me recuerda que
ni dentro ni fuera, el ser humano ha conseguido dominar nada.
Cultivo la humildad, en vano.
Leo y olvido casi al mismo tiempo.
No conoces mi nombre, y
mi escritura conoce la dulce derrota,
del que sin ser capaz de aguantar el mundo en sus hombros,
se presta voluntario.

miércoles, 1 de junio de 2011

En la ladera del caos

El desorden de esta noche,
no se eleva apenas del suelo,
no puede verse desde ningún avión,
lamento que tampoco desde el tuyo.
Vencida o vencedora, me siento en la ladera del caos,
por si acaso la vida se atreve a iluminarlo.
Busco siluetas anónimas,
y confirmo que muchas de ellas caminan descalzas,
y no salen a las plazas.
Agradezco que tu entrada de ayer sea extensa,
el aire que levantan tus frases,
hace de este contraluz, un hermoso paisaje.
Todo parece estar cambiando,
y temo que no lo haga en realidad.
Tal vez se necesitan
más voces, más calles abiertas,
menos estrategia, menos reacción,
más acción.
Tal vez se necesite
empezar el mundo de nuevo,
y rescatar la libertad del que camina liviano.
Sigo sin respuestas.
Una gaviota me cruza el pecho,
y quedo herida, no sé si de vida.

jueves, 19 de mayo de 2011

Sin miedo

Es posible que mi fuerza interior se vaya a acostar y ya no quiera levantarse.
Ella, y no yo, tendrá entonces razón, y el amanecer no será suficiente.
Pero no dejo de sentir que mejor ‘sin casa, sin curro, sin futuro pero sin miedo’
(frase sobre una camiseta en Sol)
que ‘con casa, con curro, con futuro pero con miedo’.
Los políticos, esos ciudadanos comunes como todos, cobran por ‘hacer política’
¿Quién de entre los que nos indignamos queremos dedicarnos a eso?
¿y materializar una política alternativa?
La sola palabra ‘política’ es casi indigerible
para este estómago que se alimenta de imposibles.
No tengo soluciones, solo preguntas.
Pienso en los niños soldados de Sierra Leona,
en el hambre crónico dentro de los vientres olvidados,
en la soledad que acompaña a quienes salen sin dormir
por un trabajo que es explotación.
Pienso en su rostro habitado por la nada,
Y en la otra nada, la oscura,
la que habita en los bolsillos sórdidos y pudientes del planeta.
Me bailan las letras y los números.
Me sobra (des)información.
Revuelvo papeles, carpetas del ordenador,
¿por dónde empiezo hoy?
mientras, las Plazas duermen con dificultad al otro lado del océano,
y he colgado dos palabras en el faro de esta costa: ‘sin miedo’.

martes, 17 de mayo de 2011

Itaca

Pulso el timbre de la puerta,
y escucho vida y tu voz detrás de los muros.
Justifico mis miedos humanos, para no sentir debilidad.
Me levanto y sacudo rápido la tierra de mi ropa.
Mido la distancia entre Ítaca y yo,
y cada día es mayor.

martes, 3 de mayo de 2011

Te leo

Te leo deprisa,
mientras voy escapándome
por los huecos de esta mesa,
por sus grietas extranjeras
por esta madera de sueños y perfumes,
de dolores curtidos y ausencias.

Te leo deprisa, despierta,
por si en alguna línea
dejaras caer una huella;
y sin dejar tu letra,
descubro que no estoy ahí
donde tú te encuentras,
que no soy, que no existo.

Te leo distante,
con miedo de que cierres las manos
y queden las mías atrapadas,
con ganas de huir,
al punto de partida.

Te leo compañero y me pierdo.
Sonrió y el gesto compensa,
meto al mundo en el cuenco de mi sonrisa
y le acuno.

En-cuentro

En otro cuento, no fue él sino ella quien se paró a saludarle.

- ‘Hola, cómo estás? Te acuerdas de mí?’
- ‘Pues (silencio, infinito para ella) pues…’
- ‘No te preocupes, supongo que te parará mucha gente. Nos conocimos hace años, en la sala Galileo’
- ‘Ah, sí! Cómo estás? Qué tal te va todo? (Ella nunca supo si fue un si sincero o cortés. Eligió sincero, porque él era de los imprescindibles)’
- ‘No tan bien como a ti, pero hacemos lo imposible para no naufragar del todo’ (silencio, eterno para ella, retiró la mirada un segundo para evitar ser delatada)
- ‘Bueno’
- ‘Sabes, me hizo ilusión escucharte en la radio cuando estaba trabajando en Perú. Me alegra saber que te va tan bien con tu música. Eres muy bueno.’
- ‘Gracias. Y a ti, qué tal te va?’
- ‘A mí. Bien, bien. Sigo con mis misiones, viajo y apenas estoy en Madrid’ (en realidad, pensó ella, intenté arreglar un mundo injusto y maravilloso, pero cada día me siento menos capaz, son gajes del oficio de vivir sin profesión ni fronteras). ‘Te tomarías un café un día de estos, voy a estar aquí un tiempo’
- ‘Sí, claro. Tienes mi teléfono?’
- ‘Sí, de la otra vez que nos cruzamos. Pero de eso hace un par de años, lo has cambiado?’
- ‘No’ (El sonríe como si de repente recordase algo o a alguien; y su gesto acaba dibujando en ella una sonrisa gemela).
- ‘Perfecto. Te llamo y hablamos con calma y un café’ (Se despiden y se alejan. Ella quiso pero no se volvió para verle de nuevo, solo se preguntó cuántos años habrían de pasar para volver a encontrarle).

miércoles, 16 de marzo de 2011

Au ralenti

Je vis au ralenti, j’ai perdu la grande partie de mes rêves et de l’illusion ces derniers ans. C’est vrai que j’ai gagnée une rose fantastique et unique, mais la rose m’a fait extrêmement vulnérable et fragile. Je me sens vide, et c’est un néant qui m’attendait depuis longtemps, qui a trouvé son moment maintenant, avec la fragilité. Il n’y a rien derrière et il n’y a rien en face. Quelque fois je pense que cette vacuité est la sortie, même si aujourd'hui je suis perdue. Je respire en silence, et ça me fait récupérer un peu l’équilibre. Je trouve toujours quelque motif par lequel je dois remercier au monde des choses petites.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Cumple-años

No tengo ni idea si sacaré adelante estos papeles para el viernes. Pero el mundo se retuerce gozoso y caprichoso en su eje.
No soy mucho de cumple-años. Si soy de fuertes abrazos cuando hay que felicitar y recordarse. Abusaría de ellos si la timidez no me venciera tan a menudo. Si la vida lo permite, por delante están inviernos con primaveras y derrotas con victorias, y quien sabe qué otros poemas nos esperan en el escalón del portal.
Me llevas varias horas de adelanto y tu mañana es todavía hoy para mí, así por aquí seguimos disfrutando y sobrellevando buenamente la duda que irrumpe en los rincones del mar de fondo.

Que seas feliz.

sábado, 19 de febrero de 2011

Cenar contigo

La vida se apresura para llegar en algún momento a cenar contigo, si no la ensalada volverá a quedarse fría y tus ojos volverán a recordarme que el tiempo sin ti, es casi tiempo perdido. Un ruido con olor a calle mojada me devuelve al Madrid al que pertenezco, que no es la ciudad que comparto hoy con otros, pero que también agradezco.
Vuelven tus puertas de trovador a abrirse y yo desde tan lejos, me quedo absorta viendo caer el día entre algunas lecturas. Leo sobre Sudan, sobre las redes sociales, sobre el hombre somalí con el tiburón al hombro, leo y escucho. Hace mucho viento aquí. Me inclino sobre la taza de té y pido un deseo, en realidad pido varios a gran velocidad para que parezcan uno, porque echo de menos hacer las maletas, la radio, estar en tu concierto, la arena naranja en la carretera del desierto, el olor de los trenes del mundo, o esa realidad frágil y amable que guarda entre sus manos una pequeña sorpresa. Hoy no cenaré contigo.