mejorlavidasimple

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lunes, 1 de noviembre de 2010

Regreso en otoño

Una mañana el viejo mundo no se enciende, y el principio que une empieza a separar. Intentas aceptarlo con entereza, pero los obstáculos si son duraderos rompen la piedra y de pronto, escuchas un crujido en tu pecho.
Te atreves a coger del brazo al otoño, como acostumbras a hacer con los buenos amigos, y salís a pasear. No distingues ninguna palabra, solo el batir de las hojas bajo tus zapatos ¿o serán las hojas que acumulaste en tu memoria?
Fijas la mirada en el árbol, y al apartarla, todo es de un amarillo anaranjado que invita a la revolución o a la retirada. No sabes por cual decidirte. Ninguna de las dos te ha sido útil.
De todas formas, regresas a casa algo más serena, y confías en que algún día este viejo mundo acabe por encenderse: ‘otro mundo es posible’. Devuelves a la penumbra del portal, el deseo que arropaste en la chaqueta antes de salir, de encontrarte con él.

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