mejorlavidasimple

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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Recuerdos pendientes

A veces me acerco a este blog como si fuera a una cita con alguien, contigo supongo: difícil. No sé hacer repaso de lo vivido. Para resumir el año, me sumo al color verde pálido del té y dejo caer los pétalos de recuerdos que me quedan pendientes: la ausencia que nunca fue presencia; la tristeza que prefiero a una falsa alegría; la mirada no ausente de los que ya no esperan ni comida, ni derechos, ni justicia; tu voz sentada en mi hombro, caminando conmigo, viviendo lo que vivo; la lucha contra la pobreza desde la lucha contra la riqueza; los poemas de Pessoa; esta fragilidad cortante convertida en Ulises; mi vulnerabilidad creativa; la victoria sobre la mediocridad que se extiende como una mancha por las paredes; el silencio permanente del miedo arrinconado; la certeza del viajero que regresa para encontrar un jazmín en el balcón de su casa. A veces me acerco a este blog como si fuera a una cita: en ausencia o en presencia, de lo que amamos o de lo que odiamos, somos los mismos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Olvido

Escribo a pesar del eco de la noche, del cansancio de los sentimientos mecidos durante todo el día, durante toda la semana, durante todos estos años. Entro en la visión amarilla y arenosa que me acompaña desde que deje el desierto, la caricia ardiente por el día y helada por la noche, al contrario que el amor, y no por ello menos misteriosa, afectiva y dolorosa en determinadas circunstancias. Rezo al dios de los pobres, de las lágrimas, de los desplazados, de los enfermos, de los ignorados, de los niños, de los poetas anónimos, de las víctimas, de los basureros humanizados o de los abandonados en los vértices incómodos del mundo, solo creo en este dios, es el único real. No ha llovido desde hace días. De alguna manera, decía Aute, de alguna manera que yo todavía desconozco, se materializa ese olvido, tan necesario y justo algunas veces, y otras tan cobarde e indigno. Palpita el cursor sobre la última letra, y regreso al pequeño lugar en algún punto del pecho en donde una luz incansable me recuerda que hay vida ahí dentro, y que mientras luzca, seguiré latiendo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Regreso en otoño

Una mañana el viejo mundo no se enciende, y el principio que une empieza a separar. Intentas aceptarlo con entereza, pero los obstáculos si son duraderos rompen la piedra y de pronto, escuchas un crujido en tu pecho.
Te atreves a coger del brazo al otoño, como acostumbras a hacer con los buenos amigos, y salís a pasear. No distingues ninguna palabra, solo el batir de las hojas bajo tus zapatos ¿o serán las hojas que acumulaste en tu memoria?
Fijas la mirada en el árbol, y al apartarla, todo es de un amarillo anaranjado que invita a la revolución o a la retirada. No sabes por cual decidirte. Ninguna de las dos te ha sido útil.
De todas formas, regresas a casa algo más serena, y confías en que algún día este viejo mundo acabe por encenderse: ‘otro mundo es posible’. Devuelves a la penumbra del portal, el deseo que arropaste en la chaqueta antes de salir, de encontrarte con él.

sábado, 27 de febrero de 2010

Desde un Mundo Real

Puestos a reconocernos en las cosas de la vida, no acierto a desprenderme de ninguna de ellas. Con tanto por hacer, acabamos construyendo mundos imperfectos con collares de palabras que siguen sin decirme nada. Solo el roce crea la música y es posible que sea suficiente. Desde donde escribo, las divagaciones del primero de los mundos, a solas o en compania, son irrelevantes. Aqui solo escriben los que no tienen el estomago vacio. Aqui todos lo tienen. Lo tienen no solo por la falta de alimento, tambien por la falta de futuro. Por la imposibilidad de ocupar su espacio, el primero de los mundos tiene su hermoso e intelectual trasero sobre ellos. Letras de canciones vienen a refrescarme de las altas temperaturas. La mirada de los ninos de tan increible, se hace casi insostenible.