mejorlavidasimple

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miércoles, 18 de abril de 2018

que no

despiertas para darte cuenta
que no
que con dientes de cristal no puedes
que tus carnes frescas se cierran si quieres
que no
que el ayer no es pasto ni polen de abejas
que le has querido siempre
y siempre
es un infierno.


que un pozo es una noche con estómago dentro.
que no
que no crees que ese sudor en las axilas sea cierto
y tan negro.
que su voz te rompen la mirada
que la saliva te inunda la cara
que la ropa que recoges sigue igual de sucia y empapada.
que no
que en este mar de migajas y jirones ninguna barca

se para.

que el cuerpo a los cuarenta amanece dolido.
que no
que nadie te hace el amor
que te comiste sin prisa la parte podrida que te ofreció la vida.
que guardas silencio junto a los perros viejos
ésos
que en la azotea
colocan las estrellas para que tú las veas.


que has dejado las plumas para otras
la primera fila del teatro

las distancias cortas.
que te retiras tranquila.
que no

no más carteles que ofrezcan recompensa al que te mira.
que no
que no hay luz en el cuarto cuando a las tres vomitas
las tristezas del barrio.
que la bola del mundo está hueca si aún ponemos
coronas en cabezas.
que no
que no se pierda la tierra.


que no quieres chaleco aunque tu pecho se llene de huecos
que tu cuello se inclina como una rama torcida.
que no evitas el caos ni la rutina.
que no
que no importa que el sexo te muerda las piernas
que la masa del pan no quede tierna
que llegues al mar y las olas amadas

te duelan.

despiertas para darte cuenta
que no
que fue una mala puerta

que sucedió lo posible
que tus manos no son invisibles
que no lo son
que no.




lunes, 26 de febrero de 2018

puede llover

faltan cosas
los cursos son incompletos y puede que no deje de llover


los planes pintados en la ropa
se quedan pintados
y la ropa se rompe y los planes se posponen
y el tiempo los atrofia


falta ese día
y esa noche que no filtre sólo el negro.
porque
las venas se encogen y el alma se aprieta
y la calma se llena de piedras


el tacto es endeble en unos ojos débiles
secos cuando duermen
húmedos de repente cuando amanece


faltan olas en el vientre.
me muevo y pierdo el equilibrio con las piernas cruzadas
y la frente tumbada.


el agua en la tela del perchero
el aire en las uñas de los dedos
la sangre en cualquier parte.
en el cuarto
el tallo se muere sin hacer ruido mirando un letrero encendido.


faltan olivos
y el brillo del aceite en la taquilla de objetos perdidos.
falta el pan tierno
la manta en el brasero.
quedan
canas y mesas desnudas en la calle oscura

y un corazón pesado
y un animal dormido en la penumbra.


falta espacio en la maleta
viajo al este y puede que allí llueva.


hoy te eché de menos
en la misma ciudad pero en horas distintas.
quise y no quise
verte.
la madurez se resume en tres obras distintas y ridículas,
ciencias escritas

en el margen de un folio con el sabor de las caricias rígidas,
y en el centro del papel
la torre más alta cae sobre las ganas frías.
sus tejas golpean espejos que aguantan intactos todavía.


mis y tus sombras ocupan las paredes
como redes inquietas en un mar agitado de trenes.

y puede
que no deje de llover.
porque
siempre falta el último segundo necesario para salvar el rumbo,
y en la fuga de las cosas completas
siempre falta

algo
aunque la lluvia aparezca.


 

martes, 13 de febrero de 2018

el último

si todo lo que hicimos
se estrelló,
tal vez,
y hablo por mí,
no te merezca.
o tal vez,
sea yo quien tenga el avispero lleno,
quien no quepa en la noche
en tu agujero,
quien no entienda la nieve del infierno.


quizá
arranqué muy lento aquel forro negro
y ahora mi soledad lo lleva puesto.
supe
que existe
la indiferencia virgen de los nuestros,
a todo lo que somos y queremos.
existen bocas
que se escapan con sus dientes deshechos,
y yo,
puedo ser
uno de ellos.


si todo lo que hicimos
se pudrió.
será que nos talamos mutuamente
con nuestra bendición
de siempre.
será que aquello que inventamos
nos pareció correcto
y lo soltamos.


pero
fuimos un lar de techos bajos.
y había en todo
una pérdida sentada a nuestro lado,
una enfermedad de salón que tomó cuerpo
en el mismo sofá
entre los mismos muebles
que estrenamos juntos antes de ser mar muerto.


hoy respiramos
nuestras cenizas póstumas,
los rencores usados en silencio,
los huecos abiertos.
hoy
perfumamos los huesos amarillos que se nos hacen viejos.
hoy
tenemos un estómago que mezcla el dolor sin criterio.
hoy ninguno toca fondo
en su propio cielo.
por eso,
las paredes claras de la casa cargadas de recuerdos
sudan veneno.


si todo lo que hicimos
se destroza.
tal vez,
y hablo por mí,
no te merezca.
y aún así,
no quiero ser la larva presa,
la carne transparente en la cáscara de cera,
la piel abrumada en la frente,
lo de siempre.
no voy a agitar otra vez

la bola de cristal, la purpurina
la dejo en el suelo
porque
el amor no se pisa
sin romperlo.






martes, 23 de enero de 2018

cuentas del día

habrá un día
que nada salga como planeas.


que las flores que recoges
te claven sus dientes y tras el bocado
florezcan.


que el dios mayor al que rezan los ricos y deja pobres a los pobres,
por supuesto,
no nos proteja.


que un viento angustiado
remueva tus cabellos para erizarlos
haciendo nudos marineros
que rodearán tu sueño
hasta asfixiarlo.


que la tierra
cansada de soportar lo humano
se trague los pies que pisan confiados la gloria,
ese lugar donde la basura de todos
se amontona.


lo habrá.

un día
en que nuestras uñas sean largas y viejas
espigas sin fuerza
y las manos nos duelan,
con ese dolor
que produce sacar del mar nuestros propios huesos
arrastrando las disculpas
que debemos
a nuestro propio cuerpo.


un día

en que el silencio de una sola boca
te hará caer en el charco del que saldrás
vacía
y en mala compañía,
con ceniza de cigarro

en tus labios quemados
que nunca fumaron.


habrá
un momento de veinticuatro horas
en el que nuestra cabeza se mueva al contrario

y cambiemos silabas sueltas
con la frente en las nubes
o en el barro.


será el día de confesarlo casi todo.


por ahora
permaneces recostada en la puerta
con la mejilla hundida en la madera,
y haces cuentas

luz, agua, comunidad de la casa,
hombre
mujer
gente que pasa

uno a una
como ella palpaba las cuentas gastadas

las bolas ensartadas al pasarlas.
ella dejó
el rosario
colgado en la cama.






lunes, 15 de enero de 2018

su consulta

¿qué me diría?

él anotaría
sobre el globo de mi ojo
en mi párpado entregado e
indiferente
pero
dispuesto a no ceder
ni sanar nunca.

¿qué diría?

ambos
él y yo
educadamente enfrentados
respirando mis axilas
a la espera de que nazca
el sudor
y fluya por el trazo irregular de la frente
o el labio inferior.
aguardando
que aparezcan manchas de pudor
en mi voz.

¿qué?

él apuntaría
el número
y el color de las gotas
en una nota.
la trayectoria del surco húmedo,
las veces
que inflo con una nostalgia salvaje
y áspera
mi cuerpo converso.
mi pecho sin costumbre de armaduras
ni anclaje
lleno de restos.

¿qué me diría?

yo sé.

¿está casada?
¿tiene hijos? ¿de parto natural o cesárea?
no se apoye en la pared blanca
está recién pintada.
no se distraiga.
¿está usted censada? ¿desempleada?
recuerde
¿cuándo fue la última vez?

aquí,
yo me acercaré a él como una luna decreciente
lenta,
faltándome una parte.
en ese punto mío
me acercaré para preguntarle
al oído:

la última vez ¿de qué?
¿qué última vez quiere usted?
¿cuál
de las que he
vivido?


martes, 2 de enero de 2018

mismos deseos

te deseo
la longitud de esta cicatriz
con todos sus centimetros
y matrices.
el huevo que crece negro
la náusea partida y aguerrida.
te deseo
el velo en la cara,
los hilos de acero en tu cabello.
deseo
que la última campanada
confunda tus calles
y no sepas quien eres cuando despiertes
y no sepas explicar a nadie
la rabia entre las caries de tus dientes.

te deseo
visiones estáticas y oscuras,
la larga epidemia
que anuncia
la salida de tus labios lila, la mesa desvestida.
te deseo
que sientas,
al menos unas horas,
la áspera soga anudar tu cuello
gritar tu nombre
y apretar con fuerza la tapa de las olas.
que sientas
tu vejiga deshilada y borrosa
que la sientas
soltar agua a deshora.
deseo
que se burle
tu propio silencio
de tu escaso sustento.

te deseo
cosas buenas
por la parte inocente que conservas,
pero
deseo
que una hiedra de pena
secuestre tu felicidad
y no haya ninguna cama cerca.
que no tengas un lugar donde llorar,
ni una luz en el portal cuando la nieve aparezca.
que cuando vuelvas
no haya para ti
respuestas.

deseo
que no halles un lar donde ocultar tu luto
que no pase la desidia
que te asalte la pérdida en la butaca fría.
que nada te calme el picor sobre la piel que produce tu malicia.
te deseo
que estés sólo
desierto
y arruinado
cuando caigas a la profundidad marina de tu herida.
cuando sorprendido
no logres ubicar el dolor
en ningún punto concreto de tu cuerpo o de tu vida.

te deseo
el temblor en las encias
el círculo polar en los codos y rodillas,
deseo
que el gorrión del amor muera caliente en tus manos
y no puedas
nunca
olvidarlo.

te deseo
lo mismo de hace años,
que sientas
simplemente
la mitad
que siento.
me basta
el 50 por ciento.
te deseo
la igualdad de los sexos
la equidad de género.



martes, 26 de diciembre de 2017

justo a mi lado

aquí
justo a mi lado
dos corazones incompletos sobre dos fuentes vacías
siguen
haciéndolo
sin ganas.
fuerzan
una sonrisa equilibrada,
se obligan
montados en sus lomos
a no sentirse solos.

en este otro diciembre
dos cuerpos sin corazones ni oficio,
justo a mi lado,
siguen
haciéndolo
sin prisa.
son dos gramos de sangre y ceniza,
con un par de manchas de olvido color vino
y una cueva visible en la mejilla.
son
el rastro de lavanda magra
que deja lo habitual
en la retina.

aquí
hay dos músculos tensos
negándose caricias.
dos corazones fríos por la húmedad de la vida.
dos fuentes falsas saturadas de tragos y mentiras.
justo a mi lado
hay
dos ramas mordidas.
la tragedia de dos pulsos que se aguantan,
que se soportan por costumbre sanitaria
mientras arden sus manos agobiadas.
les duele mirarse
y les duele más
no ver nada.

una vez consumidas las brasas
quedan
dos corazones
a plena luz del día
haciéndolo
sin ganas.